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Nuestra Tradición

Cuentan los mayores que al principio de los tiempos, solo estaba la oscuridad y todo existía solo en pensamiento...

Cuentan los mayores que al principio de los tiempos, solo estaba la oscuridad y todo existía solo en  pensamiento; existía una dimensión amplia que se manifestaba en la nada. Luego apareció la sombra y en la penumbra se reflejaba la oscuridad. Entonces apareció Jweru en forma tocable como preámbulo a su transformación hacia la etapa de oro. Esta etapa fue la más importante, ya que se concretó la luz para convertirse en corazón o parte vital del mundo de los seres. Estas etapas transcurren en la oscuridad.

Al entrar la quinta etapa, los padres espirituales definen al padre Bunkwakukwi para que se produzca la luz, pero dominado por los padres Dwiawiku y Seyawiku, que son las fuerzas positiva y negativa. De este modo se producen los cambios día y noche. Al aparecer la luz, todo queda en la superficie de manera palpable y se produce la transformación de los seres en animales, vegetales y minerales. Por medio de la luz y el calor se produce el movimiento, todos los seres provocan el proceso o evento fundamental biológico que consiste en nacer, crecer, reproducirse y morir.

Cuando llegó la luz, también surgieron los Wíntukwa (Arhuaco), Kakachukwa (Kankwamo); Wiwa y Kaggaba (Kogi). Por último, los hermanitos menores. En ese momento, encomendaron a los cuatro hermano mayores la misión de cuidar el mundo y todo lo que existe, con el fin de equilibrar, permanecer, no desaparecer y cuidar los hermanitos menores. También, a cada hermano le asignaron su territorio propio De este modo, el mundo material y espiritual, está compuesto por nueve niveles por los cuales debemos transitar los Iku. Este mundo en que vivimos es el quinto nivel donde disfrutamos, sufrimos, nos reproducimos y vamos cambiando de acuerdo a nuestro movimiento vital. Hemos pasado por cuatro niveles anteriores pero no lo recordamos y nos hacen falta recorrer el camino correspondiente a cuatro niveles para llegar al noveno, es decir Chúndwa.

Desde la visión Iku, la Sierra Nevada no es solo el origen, el comienzo y el centro del mundo que esta agrupado concéntricamente alrededor de ella, sino también su resumen y su sostén. En la sierra están concentrados los padres y madres de todo cuanto existe y del cuidado que de ellos se tenga depende la existencia del mundo y el equilibrio del universo. De esta responsabilidad que recae sobre los pueblos de la Sierra se deriva la denominación de Hermanos mayores, en tanto la función encomendada desde el origen fue cuidar lo creado. Cumplir este mandato tradicional solo es posible, en la medida que se respete la “Línea Negra”.

La Línea Negra se define a partir del conjunto de padres y madres espirituales que conforman estructuras de gobierno propio, materializado geográficamente en forma de cerros, rocas, cuerpos de agua, entre otros. Cada uno de estos padres se ubica en espacios sagrados que  conforman líneas, círculos y espirales invisibles, que permiten la circulación energética desde y hacia chúndwa (Centro de la sierra), interconectando los espacios  sagrados que se encuentran dentro del territorio ancestral  y fuera de él, haciendo efectivo el ejercicio de gobierno que articula los pueblos y garantiza el equilibrio material y espiritual del universo.

Así, la Sierra Nevada de Santa Marta es denominada  Niwi U’munukunu, espacio en el cual se inicia la responsabilidad y cumplimiento de leyes que permiten el cuidado y la existencia del territorio donde  se encuentran las raíces de nuestro conocimiento desde el origen del mundo.

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